No es raro ver a Evita Arguedas en este tipo de incongruencias, resulta que ella como diputada tenia (o tiene aun, no se) la costumbre de repartir un aceite emanado por el cuerpo perfectamente preservado de un monje catolico ya muerto quien es considerado un santo, me refiero a San Charbel Makhlouf.
Bueno, el caso es que este aceite es segun se dice curativo y milagroso y siendo ella quien lo traia y distribuia entre sus compañeros diputados amparandose en la fe y en la religiosidad resulto ser despues una de las patrocinadoras de la iniciativa para remover a Dios de la Constitucion Politica restandole con esto apoyo a la misma iglesia en cuyas practicas se veia envuelta.
Hipocresia, falta de lealtad o estupidez? juzguen ustedes...